Nunca he escuchado a una pequeña, cuando un adulto le pregunta ¿qué quieres ser de grande? responder: “quiero ser una madrastra”, no. Ser madrastra no es algo que nosotras (la mayoría) imaginamos, por eso cuando estamos ante la decisión de convertirnos en una, no estamos preparadas para elegir con todas las herramientas necesarias, por tres razones principales: 1) nadie habla de ser madrastra, 2) no tenemos idea de cuál será nuestro lugar en la familia, 3) vivimos en la invisibilidad.
Pensemos bien, no existe un lugar en la sociedad para las madrastras, y si existe no es el mejor (gracias Disney), tratan de encajarlas en algún sitio a la fuerza, las madrastras viven en la penumbra, no son mamás, ni amigas, ni familia, ni extrañas, no son nada pero pueden ser todo, son ese miembro de la familia que no sabes cómo tratar.
Definitivamente, ser madrastra no es algo que uno elige, pero puede ser una experiencia de vida maravillosa, y sí, un día podemos dejar de ser la mala del cuento… pero, ¿cómo? Es verdad que ser madrastra no es para todas, y si este es tu caso, antes de la cita número tres con ese papá, debes de saber algunas cosas:
1. Nunca serás su prioridad, siempre habrá algo más importante, y eso está bien, si posee ese instinto de los padres hacia los hijos que hace que den la vida por ellos nos muestra a una persona responsable, amorosa y comprometida. Y si no lo tiene, también nos dice mucho.
2. En cuanto a la paternidad, no habrán primeras veces contigo, todas las experiencias las ha vivido antes con otra persona, si estarás bien con eso, sigue adelante. Definitivamente, hay tantas cosas por hacer que pueden convertirse en gratas experiencias juntos, y recuerda que cada hijo es una experiencia única, aunque no sea la primera de uno de los dos, siempre será diferente y puede ser muy feliz.
3. El proceso de adaptación como nueva familia puede ser todo un caos, necesitarás mucha paciencia y dar mucho mucho mucho amor INCONDICIONAL.
4. Confía en tus instintos, desde el principio convive sanamente y pon límites respetuosos y sobretodo amorosos, si tú te respetas y respetas, nada puede salir mal.
5. Deja ir los prejuicios y lo que debería ser, en cuanto a esta nueva familia las reglas normalmente no son las convencionales, propón siempre hacer lo que les haga sentir más cómodos a todos.
6. Por último, es la que considero más importante: Escucha con amor y piensa en las necesidades de los más pequeños sin dejar de lado las tuyas.
Hablar de lo que ambos esperan de la relación es un buen método para salir adelante como familia, habrán días difíciles y tu pareja debe saberlo, apóyense y ámense, habrán cosas que tú no sabes porque estás llegando a la dinámica familiar e integrarse siempre lleva tiempo. Ser madrastra en definitiva es una difícil decisión, sí, pero también puede ser una gran aventura, hacia una mala del cuento menos.
