El problema es que pensamos que entendemos el problema.
A ver, si lo piensas bien, el problema de ser madrastra no es realmente serlo. Voy a tratar de explicarme más con las siguientes afirmaciones, trasladándolo a casos concretos, que incluyen algunas variables importantes que trataré de resaltar a continuación:
- Te haces cargo de un/una/varios niños/as y debes de tratar que vivan, aprendan, incluso que sean felices durante determinado número de días a la semana (o más).
- La madre de estos pequeños mayormente opina que nadie te lo pidió, que llegaste como un lobo feroz a irrumpir en la tranquilidad de un divorcio en el que no había una tercera implicada hasta que llegaste tú.
- El padre de los pequeños de vez en cuando sonreirá y dirá «gracias por tu apoyo» de una forma tan débil e inocente que pronto parecerá más por compromiso que real.
- Te sentirás pronto agotada.
- Seguramente vas a tener que coordinar TODAS tus actividades al calendario de otra persona, la ex.
- Tendrás todos los roles adjudicados, pero no habrá límites de acción porque nadie lo ha definido realmente, entonces básicamente serás un comodín que puede ser usado a placer por la ex y papá.
- Si algo sale mal, era tu responsabilidad. Si hay un festival al que asistir, un día que festejar, o algo que agradecer, no es tu responsabilidad.
- Todas, absolutamente todas (y la que no, venga a levantar la mano por acá, quisiera platicar con usted), todas queremos tener acceso a los recursos que la sociedad nos otorga: reconocimiento, apoyo, pertenencia, incluso estar inmersas oficialmente en un tema de conversación.
Por ejemplo, todas tus amigas que ya son mamás hablando, -uff este niño de noche se destapa, es terrible, una lucha incansable-. Tú, madrastra consagrada que hace colecho, -No sabes, Napoleoncito, mi hijastro, se destapa terriblemente, lo que yo hago es ponerle una buena pijama, por si acaso-. Miradas juzgadoras te rodean. -¡Hey! Pero si yo tapo a Napoleoncito todas las noches, ¿puedo opinar, no?. -No. No sabes lo que significa tapar como una madre y nunca lo sabrás-. Esperen, estábamos hablando de tapar, sin más.- Muchísima gente te dirá que no te tomes papeles que no te tocan, sólo por abrir la boca (ojo, no te los tomes ¡eh! ahí sí no podré defenderte).
- Tu esposo o pareja reirá incómodo pero pensará lo mismo que los demás. Estás queriendo meterte con fuego.
- Si no te metes también corres peligro de ser tomada por desinteresada.
- Tu vida está y estará en constante observación y siempre estará su ex.
- ¿Recuerdas que en la película del Señor de los Anillos todo gira en torno al anillo? Bien, algo más o menos así.
- Le das permiso a los niños, los estás mal educando.
- Estás viendo que los niños hacen eso y no les dices nada, si eres la madrastra debes educar. Sí, jamás ganas.
Sé que seguro estás diciendo: Sí, sí, ya sé todo lo horrible que esto es porque yo lo vivo, pero, ¿de qué hablabas cuando dices que el problema no es el problema?
Mira, las madrastras tienen casi los mismos problemas y digo casi porque como toda familia reconstruída que al final es familia, tiene sus particularidades y no podemos medirlas todas con la misma vara, pero todas las familias tienen particularidades y problemas.
La contraparte:
- Sí, te harás cargo de muchas cosas más que definitivamente no tendrás si tu pareja no tiene hijos, pero si tu esposo o pareja te reconoce, te ayuda en otras cosas, valora todo el tiempo genuinamente que estás dando o haciendo un esfuerzo extra por amor, incluso esas cosas «extras» que haces los unirá mucho más, se sentirán más pareja, más equipo, los descansos se disfrutarán más, los días solos serán más placenteros y los días en familia serán maravillosos. Esto no se logrará si tu esposo o pareja te da por sentado, al estar haciendo mucho más que en una relación normal, te agotarás más rápido, lo terminarás echando en cara, la relación no fluirá, todo representará un conflicto, la gente cansada y no reconocida se enferma, física o emocionalmente.
- Sí, tus actividades giran en torno al calendario de otra persona, definitivamente eso no pasa cuando tu pareja no tiene hijos. Pero si tu pareja es comprensivo, trata de negociar con su ex, si esto no es posible se muestra compasivo con tu frustración e incluso recompensa de alguna forma el hecho de que tus calendarios siempre dependan de otra persona, te sentirás tan comprendida y apoyada que definitivamente esto también será algo que los una. Los planes improvisados y las sorpresas siempre jugarán a favor de ustedes.
- Quieres echar mano de los recursos sociales y la gente no te lo permite. Es algo demasiado común entre nosotras, no tenemos tribus, normalmente estamos en una soledad abrumadora entre las que son madres y no permiten que respiremos porque se proyectan y piensan que haremos una revolución para quitarles el amor de sus hijos (no todas las mamás ni todas las madrastras, hay de todo, definitivo), las que son amigas y nos juzgan duro por habernos metido en santo problemón, pero mientras tú respetes el lugar de mamá, que es IRREMPLAZABLE, actúes con amor y tengas la VALIDACIÓN de tu esposo en tus actos, quien amorosamente te acompañe a preparar la fiesta de cumpleaños del pequeño o pequeña, quien te integre en la selfie familiar, quien se ría contigo y te incluya en la broma, definitivamente la integración social llegará sola y estarás tan amada que no te hará falta.
- Sí, todos te observan y está ese «anillo» que es la ex. Y esto depende más de cómo llegaste a ser parte de esa relación, esperando que todo haya sido sano te digo que mientras tu pareja o esposo te dé la certeza absoluta de que lo estás haciendo bien, confíe en ti, te regale amorosamente la seguridad que necesitas y jamás te haga dudar de que eres la mujer con la que quiere pasar su vida, eso queda subsanado.
Para cualquier pareja es importante ser pareja, sentirse íntimos, confiar el uno en el otro de todas las formas, respetarse y un sinfín de valores que todas conocemos, pero cuando somos madrastras esto tiene que ser un trabajo arduo, constante y FORTÍSIMO. Al principio decía que el problema no es el problema, cité varios puntos que son comunes entre las madrastras y al final concluyo que el verdadero problema, el que se puede resolver, es el que depende de ti y de tu pareja, los factores externos que existen y existirán sin medidas en todas las familias y relaciones, deben ser atacados por un ejército bien formado de herramientas emocionales listas para combatir cualquier dolor, apego o angustia insana que nos lleve a la desconfianza, desesperación o frustración; y ese ejército debe estar comandado por ti y por tu pareja.
Entonces, el problema no es lo que sucede, el problema es cómo lo resuelven.
Mucha fuerza y sabiduría, te deseo que siempre gane el amor.



